(NARRADO POR KEELEN)
El sol de la tarde caía con una calidez dorada sobre los olivares de nuestra nueva casa en las afueras de Nauplia. Dos años habían pasado desde que el eco de un disparo en un almacén del Pireo amenazó con apagar mi mundo. Dos años desde que la verdad sobre Nikos —o Andreas, como descubrí que era su nombre de nacimiento— desgarró el velo de perfección de mi familia.
Me encontraba en la terraza, observando el horizonte donde el mar se encontraba con el cielo. A veces, todavía