—Claro que no lo sabes. A ti te criaron entre algodones, con el nombre Thalassa abriéndote todas las puertas de Europa —Nikos se acercó a Eira y pasó el cañón del arma por su mejilla, haciéndola estremecerse—. Pero antes de que nuestro padre fuera el magnate de la arqueología, antes de que el dinero fluyera como el vino, hubo otro hijo. El primer error de una pareja joven y ambiciosa que no podía permitirse una carga mientras escalaban hacia la cima.
Me quedé paralizado. La realidad empezó a di