(NARRADO POR KEELEN)
El silencio es el sonido más aterrador que un hombre puede escuchar cuando espera encontrar la voz de la persona que ama. Había llegado a la casa de los Novak con una caja de dulces y la intención de borrar el mal sabor de boca que Nikos nos había dejado por la mañana. Pero la puerta estaba entreabierta. No había gritos, no había rastro de lucha, solo un vacío gélido que me erizó el vello de la nuca.
—¡Eira! —grité, recorriendo la planta baja. Nada.
Subí las escaleras de d