(NARRADO POR EIRA)
El sonido de la llave girando en la cerradura me sacudió como una descarga eléctrica. Me puse en pie de un salto, tropezando con una de las cajas de cartón. El corazón me iba a mil por hora, golpeando mis costillas con una fuerza que me mareaba. Tenía que calmarme. Tenía que borrar el rastro de la humillación de mi cara antes de que él entrara.
Me pasé las manos frenéticamente por las mejillas, limpiando las lágrimas, pero el lado izquierdo de mi rostro ardía. Podía sentir e