Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz del sol de Texas se filtraba por las rendijas de las persianas, dibujando rayas doradas sobre la piel de Eira. Me desperté antes que ella, disfrutando del peso de su cuerpo junto al mío y del calor que emanaba. No pude evitarlo; me incliné y empecé a besar su hombro, subiendo por la curva de su cuello hasta llegar a su oído.
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