Mundo ficciónIniciar sesiónEl consultorio de la Dra. Miller en el centro de Houston era un oasis de tonos neutros y luz tamizada. Yo estaba sentado en el sillón, no en mi silla de ruedas, sino apoyado firmemente en mis muletas, con la espalda más recta que nunca. Había una vibración en mis manos, una electricidad que no venía de los nervios dañados, sino de una vitalidad que creía muerta bajo los escombros del accidente.







