La Parca
La decisión que acaba de pronunciar aún flota en el aire, pesada, irrevocable. Sus palabras "de acuerdo, intentaré" resuenan en mi mente como un hierro candente. Ella aún no lo sabe, pero esta frase ha sellado su destino. No hay vuelta atrás. A partir de este momento, me pertenece.
La guío en silencio por el pasillo. Mis pasos son lentos, controlados, mientras que los suyos titubean, casi deslizan como si sus piernas se negaran a sostenerla. Cuando finalmente cruzamos el umbral de la h