Anna
Han pasado seis meses. Y desde hace unos días, me despierto con esta extraña sensación en el vientre. Una molestia sorda, discreta al principio… luego cada vez más opresiva. La villa está silenciosa, bañada por la luz de un invierno aún tímido. Pero ningún calor logra calentar este frío que se instala en mí.
Permanezco sentada en el borde de la cama, incapaz de moverme. La náusea sube, otra vez. Mi mano tiembla al posarse sobre mi vientre… este vientre que parece traicionarme.
Clara golpea