Capítulo 59
Estábamos los dos en la alcoba de la bebé. Ella dormía profundamente, ajena a nuestro debate silencioso que se había alargado por horas. Habíamos probado nombres suaves, nombres fuertes, nombres largos, cortos, antiguos, modernos. Pero ninguno terminaba de quedarse. Ninguno nos llenaba el pecho como debía.

Volvimos a su habitación, atraídos por la necesidad de mirar su carita una vez más antes de tomar una decisión. Y allí, en el silencio cálido de su cuarto, Leo lo dijo.

—Helena —susurró Leo.

L
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App