Mundo ficciónIniciar sesiónLeo entró, quitándose el abrigo, venía sumido en sus pensamientos.
En el momento que sus ojos se posaron en mi silueta, escaneándome de arriba abajo, entreabrió la boca. Yo estaba apoyada en la mesa, una leve sonrisa ladeada apareció. El silencio fue más elocuente que cualquier palabra.
—Vaya… Buenas noches, preciosa.
Dejó el saco sobre la butaca, revisó atento la habitación, notando los detalles: las velas, la música







