Cuando comenzó a caminar hacia el mostrador, Nataly lo acompañó con la mirada antes de volver a mirarme con las comisuras de sus labios manchadas de chocolate caliente y torcida en una de sus sonrisas maliciosas. Luego se cruzó de brazos y se sentó descuidadamente en su silla.
—Si enciendo mi encendedor, toda esta mierda explota porque ustedes están aquí—Levantó sólo una de las manos, acercando el índice del pulgar. —incendiándose. ¿No iban a comprar algo de ropa? ¿Qué diablos pasó?
Pasé una ma