—Me gusta llegar a casa y ver el rostro de Maya.
La expresión de Helena pareció vacilar, pero mantuvo la sonrisa suave en su rostro.
—¿Ustedes dos están juntos?
Sentí que todo mi cuerpo se tensaba y fue en un movimiento casi defensivo que me aparté de Ares y fui a la cocina, tratando de salir del campo de visión de Helena. Odiaba mi apariencia en ese momento, y escuchar su pregunta me hizo sentir completamente inadecuada para ser la persona al lado de Ares.
—Sí. —respondió finalmente y me sentí