La noche trajo calma. Después de dormir a Lían, se sumergieron en la piscina infinita. Korina apoyó la cabeza en su pecho, escuchando el latido sereno que contrastaba con sus dudas.
— Mañana es tu cumpleaños — Le recordó él.
— Sí… hubiera querido pasarlo con mamá y Samanta —
— ¿Y conmigo no te gusta? —
— Claro que sí — Respondió enseguida, con una sonrisa tímida — Pero ellas son mi familia —
— Mañana te consentiré tanto que no las extrañarás —
Ella rió, aunque por dentro sabía que había un