Pasaron minutos, luego horas y finalmente, la puerta se abrió.
El médico salió con el rostro serio, la carpeta en la mano. Todos se pusieron de pie al mismo tiempo.
—¿Cómo está mi esposa? — Preguntó Darío de inmediato, la voz firme, aunque los ojos lo traicionaban.
El médico respiró hondo antes de responder —La estabilizamos — Dijo— Fue una reacción fuerte al estrés acumulado. Hay riesgo… pero lo estamos controlando —
El silencio fue absoluto.
—¿Y la bebé? — Preguntó Marvin, casi sin voz.
—Est