Queriendo perder todo el control, solo sentía como que a él se alejaba y ella quería estar más cerca. Sé movió y en eso se escuchó un gran golpe en el cuarto de ella.
Pronto llegó Samanta a ver qué era lo que estaba sucediendo, al abrir Korina se había caído de la cama — ¿Te sientes bien? —
— Sí, sí, fue solo un sueño —
— Debes relajar tu mente y te pondré una crema para que logres descansar —
— Gracias, Samanta — Roja y recordando lo que soñaba, era claro que estaba demasiado activa en su m