Queriendo perder todo el control, solo sentía como que a él se alejaba y ella quería estar más cerca. Sé movió y en eso se escuchó un gran golpe en el cuarto de ella.
Pronto llegó Samanta a ver qué era lo que estaba sucediendo, al abrir Korina se había caído de la cama — ¿Te sientes bien? —
— Sí, sí, fue solo un sueño —
— Debes relajar tu mente y te pondré una crema para que logres descansar —
— Gracias, Samanta — Roja y recordando lo que soñaba, era claro que estaba demasiado activa en su mente.
Al llegar al día siguiente llegaron por sus maletas, en una limosina para discapacitados subieron a la mamá de Korina. Asombradas entraron ellas y con una silla de bebé lista para su traslado seguro, Don Darío acostó a Lían quien aún dormía.
Don Darío subió su mirada y abrió levemente sus labios al ver el golpe en la cabeza de Korina
— ¿Qué te paso en la cabeza? —
— Anoche me caí —
— ¿A dónde? —
— Don Darío, solo me caí mientras dormía y tengo un golpe — Algo roja ella miró a otro la