Don Darío puso una leve sonrisa y ya no quería una discusión más — Usted tiene mucho que hacer, nos vemos señoras —
Saliendo con Lían vio el parque y después volteo a ver el gran sol que había, llamo a sus empleados y les solicitó llevar el almuerzo en la zona de piscina, una vez listo que les avisara.
— Qué tal y se lleva a mi hijo — Molesta y respirando fuerte, aún estaba tratando de procesar todo.
Samanta eso la puso feliz, más debía seguir observando — Déjalo, estarán bien y con Lían acomodar esto fue terrible, aparte que no le gusta el encierro —
— Solo espero no equivocarme Samanta, me aseguro de que no volverá a dejar que me traten mal —
— Hija estoy de acuerdo y solo el tiempo lo dirá —
Acomodando todo de nuevo entre las tres estaban agotadas, de paso sacaron cosas que ya no valía la pena tener y dejar solo lo importante, tampoco podían estar como si toda una vida vivirían ahí.
Llego André y se quedó viendo sus bolsas de basura, pero entiendo que para su jefe no hay próx