Marvin cerró la laptop y apoyó las palmas sobre la madera, atento. Sabía que aquella Korina no era la misma que había trabajado a la ligera meses atrás. Había dureza y método en su voz.
— Lo que me pides no es simple — Respondió — Don Miguel juega sucio, tiene aliados en varios frentes: Prensa, finanzas, algunos grupos que no aparecen en los papeles. Pero desde que Darío empezó a mover ficha, muchos de esos socios han empezado a mirar por su cuenta. No están todos alineados —
Korina inclinó la cabeza. Cada palabra de Marvin era una pieza más en el rompecabezas. Sacó de su bolso una baraja de cartas, la misma que llevaba siempre, por costumbre y por la pequeña superstición que le quedó desde el primer masaje que dio.
Mientras él hablaba, ella iba sacando cartas sobre la mesa, una a una: Un tres, un siete, luego el comodín. Hasta que colocó lentamente tres cartas especiales, como si fuera una pequeña ceremonia.
El Rey, la Quina, la Jota, quedaron alineados frente a ellos. Korina los