[ ¿Usó el collar? ]
— No. Dijo que mejor se lo diera a la señorita Katty. Le respondí que era exclusivo para ella, lo tomó… y lo lanzó contra la pared. El dije se quebró. Después se marchó —
Don Darío guardó silencio. Solo pudo suspirar, dolido, mientras desde el vehículo gris polarizado la observaba. Korina caminaba rumbo al salón de graduación con paso firme, seria, casi enojada.
[ Está bien. Mándalo a arreglar… o que hagan uno nuevo. ]
Con ese pensamiento, entró también. Desde el fondo vi