[ ¿Usó el collar? ]
— No. Dijo que mejor se lo diera a la señorita Katty. Le respondí que era exclusivo para ella, lo tomó… y lo lanzó contra la pared. El dije se quebró. Después se marchó —
Don Darío guardó silencio. Solo pudo suspirar, dolido, mientras desde el vehículo gris polarizado la observaba. Korina caminaba rumbo al salón de graduación con paso firme, seria, casi enojada.
[ Está bien. Mándalo a arreglar… o que hagan uno nuevo. ]
Con ese pensamiento, entró también. Desde el fondo vio cómo le colocaban la gorra y el traje de graduación. Los estudiantes comenzaron a desfilar al escenario, uno por uno.
Cuando llamaron su nombre, “Sofía Korina Sorine”, ella subió, tomó el título con las dos manos y lo sostuvo contra el pecho. No permitió que el fotógrafo captara su rostro, esquivó el flash con un movimiento seco.
Don Darío la miraba fijo. Había soñado con ese momento, con verla sonreír y celebrar su logro, pero lo que encontró fue un muro helado.
Al terminar la ceremonia, K