En lo más alto del cielo :
El cielo tembló. No por una tormenta. No por una guerra.
Sino por la decisión de Aquel que no necesitaba levantar la voz para alterar el orden del universo.
En el Salón de la Corona Eterna, donde la luz no provenía del sol sino de la esencia misma de la creación, el Altísimo se alzó en su forma más pura:
un brillo imposible de mirar, un canto silencioso que estremecía el alma.
A su alrededor, los guardianes celestiales —seres de fuego blanco, plumas infinitas y e