Perspectiva de Liyeth
El infierno seguía vibrando por la llegada de Dorth.
No porque lo temieran. Sino porque lo reconocían.
Los demonios se apartaban a su paso, no por respeto… sino porque él ya era parte del sistema que tanto odiaban.
Un engranaje antiguo y silencioso.
Yo, con el corazón desgarrado, seguía apretando la mano de Kimy, cuya piel estaba fría, casi muerta.
—Abuelo… ¿por qué estás aquí? —susurré.
Dorth, sin mirarme, respondió:
—Porque fui convocado. Tengo una audiencia con