Damian POV:
—¡Y todo esto es tu culpa!
La acusación de Alejandro me golpeó con la fuerza de un ariete. No era solo una frase, era una verdad desnuda y brutal que se clavó en mi pecho y me dejó sin aire. Me puse en pie de un salto, la desesperación convirtiéndose en una defensa irracional.
—¿Mi culpa? —repliqué, mi voz ronca por el desuso y la agonía—. ¿Tú te atreves a venir a mi casa a acusarme, cuando mi mate está en coma y mi hijo estaba…?
—¡Tu hijo estaba en un altar de sacrificios, imbécil!