Kelly se preparó mentalmente para lo que iba a suceder: extendió la funda sobre la gran cama con sábanas y cobertores de seda, bajó el cierre y su boca formó una perfecta “o”.
Quedó tan embelesada por la prenda; su finura, su calidad y su color.
Era un vestido de fiesta blanco con un escote en V profundo. Una delicada tela con encaje y pequeños cristales en la parte superior dejaba el valle de sus pechos al descubierto. La falda era una larga mezcla de tul y gasa casi transparente, con un poc