El día anterior se hallaba limpiando la casa para quitar el polvo, revisando cada esquina y buscando alguna mancha de humedad o moho que pudiera haberse formado. Se esforzó en asear a fondo aprovechando su tiempo libre. Se quedó con los brazos en jarra observando la mancha de humedad del techo de su habitación que crecía con cada lluvia que llegaba. Resopló de molestia. Aquello no podría solucionarse de manera casera o con ideas sencillas que circulaban en la web.
Sabía que tendría que juntar m