La nebulosa que obstaculizaba todo pensamiento de razón se mantenía en vilo.
Era como estar volando de un lado a otro, en una montaña rusa de emociones, yendo y viniendo: todas a la vez.
Un torbellino de sensaciones sin palabras. Absorbida por las caricias de ese hombre en todo su cuerpo, que recientemente, había convulsionado de una manera como nunca jamás imaginó. Inexplicable era el modo en el que sus sentidos captaron todo aquello, guardando en su mente cada minuto de ese acto. Incluso cu