Minutos antes de bajar del coche para ingresar a su hogar, Bill le había comunicado la inminente llegada.
Agradecida, se limpió el rostro lo mejor que pudo con unas toallitas de papel que tenía en su bolso. Se limpió la nariz congestionada y se arregló el cabello que estaba un poco desordenado. Alisó los pliegues de su vestido preparándose para bajar en cualquier momento. Aguantaba la respiración haciendo fuerza para no volver a llorar, por lo menos no delante del asistente personal ni delante