La entrada de las damas desató una ovación que recorrió la carpa: los invitados se pusieron de pie, jubilosos, aplaudiendo a las mujeres que avanzaban con sonrisas radiantes.
Unos minutos después, las melodías de jazz instrumental sonaban como fondo para un ambiente festivo y armonioso, mientras los invitados tomaban sus respectivos lugares, hablaban entre ellos y esperaban a que la cena, recién llegada, tocara sus platos vacíos.
A Kelly le llegó una entrada de tres enormes champiñones asados r