Al día siguiente, Kelly fue despertada a muy temprana hora por una mujer mayor que era la encargada de la cocina cuando el jefe se lo pedía.
Esa mañana se encargaría de hacer el desayuno tanto para ella como para su hermano, que felizmente se preparaba para volver al colegio. La idea de ser trasladado por un chófer le encantaba y no paraba de hablar de lo que haría una vez que terminara sus clases por la tarde y se pusiera al tanto luego de tantos días sin concurrir.
Ese día, por primera vez, no comieron sus típicos huevos revueltos y el cuenco de cereales con leche. Su primera comida fueron hot cakes con frutas recién cosechadas, un vaso de leche y un tostado de jamón y queso. Ambos habían comido hasta casi reventar por lo delicioso que estuvieron y agradecieron con alegría a la cocinera, que se retiró con una radiante sonrisa. Después, el chófer que llevaría a Killian hizo su aparición en la entrada y ella los acompañó hasta que el coche desapareció de su vista.
Sonrió con el coraz