Levantó lentamente la cabeza, enfrentándose a él a pesar del cosquilleo en su estómago.
Ella miró sus intensos ojos verdes y él los multitonos de los suyos. Largos minutos. La mano de Valentino subió desde su brazo hasta su rostro para sostenerlo y bajó la cabeza para besarla, pero Kelly giró rápidamente el rostro, negándose a sus labios, que solo la confundirían aún más de lo que ya estaba.
Por supuesto que no le iba a decir eso, pero no quería mezclar más las cosas. Todo era tan complicado, casi un nudo difícil de desatar. No era tan simple para ella. La lucha interna aún seguía dentro de su alma. Aceptar una caricia era aceptar fusionarse en una relación donde ese principio tenía un final marcado.
—No hay personas mirando para hacer esto —se justificó, empujando suavemente el vientre musculoso de él, sin lograr apartarlo ni un centímetro.
—¿Por qué peleas conmigo? —preguntó, conteniendo la molestia que empezaba a surgir al sentirse alejado.
—No peleo, solo marco límites.
—Serás mi