Kelly miró confusa a Roberto. Esperaba una respuesta mientras sonreía. Parecía que, de forma sutil, la desafiaba a pensar un resultado. Quizás algo fuera de lo normal. Algo tan excéntrico que no se lo imaginaría jamás.
Volvió a barrer el espacio con la mirada. Al menos no parecía un calabozo, pero sí que era… ¿distintivo?
No se animaba a resoplar, pero ya se sentía cansada de tanto ir y venir por toda esa casona peculiar. Cada esquina o aposento le marcaba grandes diferencias y distintas formas de vida. Incluso caminar hasta allí había sido agotador.
Nada era sencillo. No iba a lograr dar una respuesta que se ajustara a su lógica ni a la vida de una persona adinerada. Casi podía asegurar que, si le pidieran resolver dos más dos, tampoco podría hacerlo. Eran demasiadas cosas a la vez, tanto por recordar y aprender…
Quizás para él no era tan llamativo como para ella y su hermano. Para ambos, aquello era como ingresar a un nuevo planeta, tan diferente al que conocían. Aun así, agradecía