Jeremías se levantó de la silla con el teléfono en la mano y sin pedir permiso, se dirigió hacia la sala del apartamento mientras Macarena lo seguía con la mirada desde su asiento.
Aquel hombre era realmente misterioso pero también muy atractivo. Frotó su brazo al recordar el escalofrío que le provocó su cercanía minutos atrás. No podía ocultar su asombro ni mucho menos lo impresionada que estaba escuchándolo hablar del plan de venganza sin siquiera inmutarse.
—¿Qué podrá haberle hecho Lucas