Una vez a sola, Macarena se encerró en la habitación. Las dudas aumentaban en ella. El día previo al viaje, él salió a resolver un supuesto asunto. Quizás era con Marlene con quien estaba. Quizás por eso no quería tocarla y sólo lo hizo porque ella lo provocó.
Su móvil comenzó a sonar. Volteó hacia la mesa de noche, y lo tomó. Atendió sin saber quien podía estar llamándola. Cuando oyó la voz al otro lado, su corazón se llenó de paz.
—¡Arquímedes! —murmuró con emoción.
—Sí, Macarena. ¿Cómo ha