Aquel encuentro estuvo cargado de emociones inesperadas y sentimientos nuevos. Macarena se sentía aún volando en una nube. Se refugió entre los brazos de Jeremías, podía escuchar los latidos de su corazón acelerado. Con la yema de los dedos acarició el pecho sudoroso del pelioscuro.
Jeremías respiraba aún agitado, en silencio, pensativo. Y aquella actitud rápidamente sembró dudas en Macarena.
—¿Sucede algo? —preguntó ella.
Él negó lentamente con su cabeza y dejó escapar un suspiro.
—Estás muy