— Rebeca Miller
Charles no dejaba de acariciarme. Sus dedos recorrían mi rostro con una suavidad que me desarmaba. Su mirada era distinta, tan cálida, tan tierna… No era el mismo hombre que había conocido años atrás.
La mirada de Charles que yo conocía era fría, distante, vacía… Pero el que tenía ahora frente a mí era otro. Este Charles me miraba como si temiera perderme de nuevo, como si mis lágrimas fueran su propia herida.
—¿Por qué me miras así? —preguntó con una leve sonrisa.
Lo observé po