— Rebeca Miller
Y entonces lo supe… lo que estaba a punto de decir podía destruir todo lo que quedaba entre nosotros.
Me quedé en silencio, con el corazón encogido. Lo miré fijamente, intentando descifrar qué escondían sus ojos, y apenas logré murmurar:
—Me quedé sorprendida… ¿Qué había pasado el día de nuestra boda?
Él no respondió de inmediato. Tomó su copa, bebió un sorbo lento y profundo, como si el alcohol pudiera darle el valor que le faltaba. Luego se levantó y caminó hacia la ventana. A