Después de salir del hotel con Nora, me sentía diferente. Ya no me sentía el mismo Fabián de los últimos años; hundido, triste, sin salida. No solo por haber estado de nuevo con una mujer, sino por atreverme a sentir. Sin embargo, aunque no podía entender qué estaba pasando, no podía sacar de mi cabeza a Amanda.
Fui con Nora a cenar y de nuevo la vi, se veía radiante, igual o más hermosa de la última vez que la vi con Valentín, pero esta vez estaba con otro hombre. No sé si fueron celos sin sen