Había tocado fondo desde que había aceptado ser parte del Luxury, pero ahora ya no había vuelta atrás. De nuevo, sin ningún tipo de filtro ni espera, debía atender a un nuevo cliente, y esta vez, podía significar verdaderamente acabar con Amanda Castillo.
―Hola, mi nombre es, Erick Powell―dijo un hombre joven, de cabello castaño y ojos verdes.
―Hola, Amanda―dije alzando mi mano con un poco de miedo. La besó, me miró y me tomó del brazo, mientras sostenía en su otra mano una llave con el número