Todo parecía ser la peor pesadilla de toda mi vida, pero era mi completa realidad. Amanda me odiaba y todo el mundo me señalaba. Volví a mi casa y era imposible apartar el encuentro con ella, ese breve momento en el que las palabras que salían de mi boca no tenían ningún sentido y las suyas me lastimaban el corazón. Me había equivocado como nunca antes, pero no sabía cómo remediarlo, aunque en realidad quizás no hay cómo hacerlo.
Intenté respirar profundo, entender y procesar todo lo que estaba