De tanto llorar me quedé dormida, al despertar me sentía desorientada, como si todo hubiera sido una horrible pesadilla, pero no, era mi verdad. Me senté en la orilla de mi cama, mis ojos me ardían, y la cabeza me daba vueltas. Nunca me había sentido tan mal en mi vida, pero no físicamente, sino el dolor tan inmenso y extraño que sentía mi corazón.
Me puse de pie y recordé las palabras de Alison “Te enamoraste de los dos”, era una locura, pero quizás estaba cerca de una gran verdad que me negab