El cliente misterioso se retiró dejando un vacío extraño y un sabor inolvidable en mis labios. Me sentía en un pozo sin salida por lo del Dr Beltrán; y aunque el misterioso era el único que me daba paz, ya no lo tenía. Se había ido para siempre.
Volví al apartamento de Alison y no podía evitar sonreír, acariciar el brazalete, y recordar el beso perfecto que aún sentía en mis labios. Intenté no pensar en él, en que no volvería a verlo, pero no era tan fácil. Él y Fabián eran las dos únicas perso