Isabella
El sol apenas se asoma por las ventanas de la casa cuando me levanto, pero no hay paz. Cada paso que doy hacia la cocina, cada sonido que hace la casa vacía me recuerda que Ryan podría aparecer en cualquier momento y que mi vida entera ha estado controlada por él y por Leila durante un año entero.
Me sirvo un café y me siento frente a la mesa. Tengo los papeles extendidos: fotos, notas, capturas de pantalla, correos, todo lo que pueda servir como evidencia de su traición. Lo que más me hiere no es solo que haya estado con otra mujer; es la manipulación, la humillación constante, el abuso sutil y cruel, y que durante todo este tiempo yo haya sentido que debía quedarme, porque él me “salvó” o “me cuidó”.
Mi teléfono vibra. Es un mensaje de Evans. “Revisa todo, cada detalle. Cada movimiento. Mantente firme, Isabella. Esta vez no estás sola.”
Cierro los ojos y siento que un peso se levanta de mis hombros. Evans confía en mí. Él cree que puedo hacerlo. Y por primera vez, siento qu