El tribunal estaba lleno aquella mañana. El murmullo de la gente llenaba la sala mientras periodistas, curiosos y familiares esperaban el inicio de la sesión.
El caso había alcanzado proporciones enormes en los últimos meses. El escándalo relacionado con el laboratorio ilegal, los intentos de asesinato, el secuestro y el intercambio de bebés había conmocionado a todo el país, revelando toda la podredumbre detrás de los grandes nombres: Almonte y Mendes.
En la primera fila, Julia estaba sentada