Júlia despertó, abriendo los ojos lentamente, y se dio cuenta de que Leonardo ya no estaba a su lado en la cama. Eso la preocupó, haciendo que se sentara rápidamente y mirara a su alrededor.
— Señora, por favor, vaya despacio — informó la enfermera que estaba con ella.
— Leonardo... ¿dónde está? — preguntó con ansiedad, temiendo que todo hubiera sido solo un sueño y que él siguiera muerto.
— No se preocupe, señora. Su esposo pasó todo el día y toda la noche aquí con usted. Acaba de salir, pero