Leonardo miró a Julia como si buscara su opinión, y Julia simplemente desvió la mirada, como si no le importara.
—En realidad, el pedido es para ti, Julia.
Julia frunció el ceño, confundida, y volvió a mirar a Carla.
—Yo… yo quiero pedirte que me presentes a mi hija.
Julia sintió un golpe en el pecho y se quedó sorprendida.
—Tú la cuidaste durante años como si fuera tu hija, y esté donde esté, sé que ella solo te reconoce a ti como madre, por todo el amor y cuidado que le diste. Por eso quiero