Roger estaba guardando ropa en una maleta cuando Julián entró.
No hubo palabras de advertencia.
Julián lo agarró del cuello de la camisa, lo giró, y su puño se estrelló contra la mandíbula de Roger.
El sonido fue seco. Final.
Roger cayó contra la cómoda, la mano volando a su boca. Sangre entre sus dedos.
—Fuera —dijo Julián.
Su voz era extraña. Demasiado tranquila para la furia que vibraba en cada músculo de su cuerpo.
Roger escupió sangre en el suelo de madera.
—¿Vas a pegarle a tu hermano por