Dimitri apareció en el hospital tres días después del parto.
Valerie lo supo antes de verlo. Reconoció sus pasos en el pasillo, ese arrastre característico de quien ha estado bebiendo desde la noche anterior, el ritmo irregular que precedía las tormentas. ¿Cómo lo supo? Él siempre lo sabía todo.
Estaba sentada en la cama, todavía conectada a sueros, la herida de la cesárea tirando cada vez que respiraba demasiado profundo. Matilde se había ido hace una hora a buscar comida, prometiendo volver