Las puertas del ascensor se abrieron.
Un hombre salió. Sesenta y tantos años. Cabello gris peinado con precisión militar. Traje azul marino que costaba más que el auto promedio de Viena. Pero lo que detuvo el corazón de Isadora no fue su apariencia.
Fueron sus ojos.
Los mismos ojos que había visto en fotografías del archivo. Los mismos ojos que aparecían en documentos clasificados firmando órdenes de eliminación.
Michael Brennan.
Director Asociado de Operaciones Especiales de la CIA.
El hombre