El nombre no llegó a través de una citación formal. No llegó en la portada de un periódico, ni en una llamada de un contacto político.
Apareció en silencio, a las tres de la madrugada, en un ping rojo dentro del sistema de monitoreo de registros mercantiles. Una red algorítmica de vigilancia que Elena había diseñado y mantenido activa durante cinco años, aunque nadie se lo hubiera pedido.
Rodrigo Fuentes Villalba.
Elena miró la pantalla en su apartamento a oscuras. El café que sostenía se enfri