El mensaje llegó a las once de la noche de un jueves.
Isadora estaba terminando de revisar el borrador de un informe de la fundación cuando la pantalla de su teléfono se iluminó sobre el escritorio. Era un mensaje de texto plano, sin emojis, sin saludos cordiales. La eficiencia brutal de Elena destilada en texto.
Se puede ganar.
Tres palabras. Enviadas desde el aeropuerto La Aurora, en Ciudad de Guatemala, mientras Elena esperaba abordar el vuelo transatlántico de regreso.
Isadora cerró el port