El archivo llegó encriptado al servidor privado de Elena a las seis y cincuenta y cinco de la mañana.
El informe de la auditoría independiente suiza constaba de doscientas cuarenta páginas en formato PDF inalterable, firmado digitalmente por los tres socios mayoritarios de la firma en Ginebra.
Elena abrió el documento a las siete en punto, sentada en la soledad de su despacho con la primera luz del alba filtrándose por los estores.
Empezó a leer.
Verificó los cruces de cuentas. Revisó los análi