Isadora Montemayor había negociado con la CIA a las dos de la mañana.
Había coordinado una operación de extracción en tres países en simultáneo.
Había sobrevivido un incendio, tres intentos de extorsión, un juicio internacional y una boda que nadie vio venir.
Ninguna de esas cosas la había preparado para los cólicos.
Lucía Valentina Montemayor Castellanos llevaba cuatro días consecutivos llorando entre las once de la noche y las tres de la madrugada con una constancia y un volumen que desafiaba